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La Coctelera

Confesiones en el diván de Félix-7

Hoy te escribo ya de noche, como te dije en otra sesión esto de escribir me cuesta mucho y aunque estoy haciendo un esfuerzo a la par que veo que me sienta bien, no siempre estoy en condiciones y además a veces no creo que sirva para nada. Ahora te escribo y debo decirte antes que se me olvide que esta mañana quedé con un amigo para desayunar y que me acompañara a resolver un asunto de trabajo, presentar unos papeles de cursos realizados para que el sueldo aumente en cierta cantidad. Salí de casa con el maletín, con los papeles dentro, al menos eso creia yo, cuando estábamos desayunando caí en la cuenta que había confundido la cartera y me había traído la de los papeles del médico. Esto mi médico dice que son despistes, no sé, pero desde luego me hacen difícil el día a día. Ayer bajé a desayunar sin dinero, cosa que me suele ocurrir con cierta frecuencia, así como dejarme en el bar en que desayuno cualquier cosa en la barra, las gafas, el tabaco, en una ocasión la carpeta con los papeles del seguro medico.

Estos son despistes de los que ahora me acuerdo pero hay mas que suelen olvidárseme, quizás con estas sesiones en el diván pueda dejar constancia de ellos.

En mi infancia y juventud no recuerdo que me pasara esto, mas bién lo contrario, era ordenado y hacia las cosas que tenia que hacer.

La primera referencia de despistes, fue un día hace quizás unos 15 años en que me encontraba en la calle con una compañera de trabajo y nos encontramos con un amigo mío, pensé en presentarlos, como es lógico pero no lo hice porque no recordaba el nombre de mi compañera. Entonces eso me daba vergüenza, hoy día no, esta mañana también me encontré con un amigo que me pregunto como me encontraba y yo le dije como ejemplo de mi situación que no recordaba su nombre, el no me creía, pero era cierto no me acordaba, yo lo había visto un rato antes cuando el hablaba con una persona y ya intente recordar su nombre sin conseguirlo. Al rato de estar con él logre acordarme.

Ahora mientras escribo me viene a la cabeza otro despiste, en casa me entraron ganas de orinar y fui a la cocina y levante la tapadera de la basura y me la saque, entonces caí en lo que estaba haciendo, menos mal, la cosa se solucionó cambiando al sitio adecuado.

Yo no sé si estos despistes tienen relación con la memoria o no, pero algunos inciden en mi calidad de vida. En las conversaciones con amigos mi frase más usada es “no recuerdo”, si estamos en una conversación hablando de cine, literatura o temas de este tipo muchas veces no intervengo porque no recuerdo nombres de autores, de películas, de actores y son necesarios para entrar en la conversación, para poder aportar algo.

Confesiones en el diván de Félix-6

Joder, como esta el día, tengo un cabreo que no llego a entender, las circunstancias de hoy son como las de ayer, como las de casi siempre pero si me rozara con alguien mi reacción seria de violencia hacia esa persona. Lo he notado en el paseo al perro, no soporto pasearlo, no aguanto sus continuas paradas, termino dándole tirones de la correa continuamente y un estado interior de rabia a no sé qué y que paga el pobre animal. El paseo de ayer o los paseos de ayer fueron a las mismas horas y por los mismos sitios y nada de esto sucedió, sé manejar las situaciones correctamente y pasamos un rato agradable tanto el cómo yo. Hoy solo le grito y le doy tirones de correa.

Hoy es uno de esos días en que todas las personas con las que me cruzo me parecen odiosas, no quiero que me rocen, no quiero estar cerca de ellas, no soporto tenerlas al lado, si voy en autobús, los viejos me parecen putrefactos, los jóvenes imbéciles, no quiero ver a nadie quiero salir de esta mierda de ciudad y no ver gente a mi alrededor, no los soporto.

Siento una opresión en mi pecho, que me duele, me hace sentir mal, hace que cada segundo que vivo lo haga angustiado, solo por estar vivo.

Hoy es uno de esos días, en realidad son muchos los que se presentan de esta manera y pocos en los que si no alguna ilusión al menos tengo la capacidad de estar involucrado en algo aunque solo sea hacer la colada y mantener la casa limpia. Así de sencillo.

Los dolores al levantarme estaban presentes como casi siempre, ahora escribo porque la mala leche que llevaba dentro tenia que echarla de alguna manera y gracias a dios por ahora la escritura esta siendo un bálsamo, una posibilidad de expresión que saca fuera de mi muchas cuestiones que si permanecen dentro terminan como carroñeros con su presa.

Ahora mismo no sé que tengo que hacer durante el día de hoy, cuando pare de escribir andaré por la casa miraré en los papeles de anotación en la agenda e intentaré hacerme un croquis para no estar perdido hasta la noche cuando sea demasiado tarde para recuperar el tiempo que desperdicio cuando estoy perdido en esa especie de niebla que cada día me circunda, haciéndome vivir dsorientado en mi espacio.

ME ALEGRO

Me alegro, y hacia tiempo que no me alegraba por nada. No es una alegría completa, es solo parcial pero es mas que lo que hasta ahora había tenido. Después de este largo impas parece que una oportunidad de cambio se me ofrece y aunque son muchas las circunstancias que se pueden oponer a él, la oportunidad esta ahí. Mi ocasión debo aprovecharla, a pesar de las contingencias adversas. Luchar y pelear es parte de existir pero si esta lucha es por algo mas que la supervivencia, si es por algo mas que mantener una cruel rutina, la lucha, la pelea empieza a cobrar cierto sentido y cercanía a uno mismo, es una batalla por la creación, por la búsqueda, por la mejora, por la escapatoria del aburrimiento y el dolor, de la apatía y el desinterés. Me alegro y debo dar los pasos, esos primeros pasos tan difíciles. Recuerdo cuando practicaba atletismo y dejaba de entrenar un tiempo, cuanto costaba regresar a los entrenamientos a coger la forma, algo parecido ocurre ahora pero debo poner cuanto de fuerza queda en mi para volver al camino, para crearme de nuevo.

La celda

Corría de un lado a otro pero sin saber que era lo que estaba haciendo. Realmente no corría, aunque a mí, sí me lo parecía. No podía correr porque el espacio no daba para ello. Realmente solo caminaba, daba la vuelta y caminaba, volvía a dar la vuelta y caminaba, solo eran unos pasos a un lado y a otro y yo creía que estaba corriendo.

Me habían engañado, como a tantos, o quizás solo a mí, no lo sé.

Pensé que existían extensas praderas por las que correr, cielos azules en los que recrear la vista, seres humanos con los que compartir, tenia ilusiones, deseos y esperanzas, no veía las paredes, quería amar y ser amado, llegar a la meta tras la carrera, pero no había metas, solo paredes.

Yo sigo corriendo de un lado para otro, aun sabiendo lo que sé, mantengo mi carrera, a veces me doy cuenta y veo las paredes, a veces no.

Agudizo mis oídos, quiero saber si alguien provoca pasos, quiero escuchar pasos de otras personas pero no llegan mas que golpes, ruidosos golpes que me aturden, entonces dejo de correr, me detengo y siento la losa que me aprisiona, veo las seis paredes que me circundan, entonces me doy cuenta que solo estoy agazapado en mi celda.

EL ABURRIDO



Una sonrisa de mi parte. El se sentaba cerca, me miraba, yo ya me desdoblaba, una parte de mi estaba en la lectura, otra esperaba acontecimientos. Se marchaba, desaparecía tras la puerta de la habitación. Mis fracciones volvían a unirse y la lectura me envolvía con letras y sensaciones. Pasaba el tiempo. De nuevo el franqueaba la entrada al cuarto. de nuevo yo me desdoblaba. cogía la guitarra y se sentaba cerca. Tocaba alguna pieza de su repertorio o improvisaba. Yo ahora era tres en uno. Mis ojos continuaban con la lectura, mis oídos prestaban atención a la música y la tercera esperaba acontecimientos. En los silencios de la música sacaba algún tema lo que hacia que yo volviese a ser yo y entrara en dialogo con él. El libro en mis manos esperaba en perfecta quietud volver a conectar conmigo, mis manos lo sostenían en un impasse sin limite conocido y él y yo matábamos el tiempo. en algún espacio del tiempo perdía contacto con alguna parte de mi ser y entraba a formar parte del entramado de alguna obra, no como actor sino como parte del decorado, sentía que seguía un guión que no conocía, era pura improvisación pero no estaba seguro de que lo que acontecía fuera el resultado de un texto, al menos, interesante. El impasse terminó, mis manos sintieron el reguero de sangre corriendo de nuevo por las venas, mis ojos depositaron su mirada en las paginas del libro y un mundo de sensaciones me envolvió haciéndome más interesante, la situación. El aburrido desapareció del cuarto.

AUSENCIA

Estuve cerca de los árboles, de muchos tipos y formas, de las plantas de diversos tamaños y colores, respire aire puro, estuve rodeado de naturaleza hasta donde mi vista alcanzaba. El cielo limpio y azul me cubría, amigos y mi perro Haru me acompañaron en el camino, sin embargo noté tu ausencia en cada uno de los instantes que transcurrieron en este día tan especial.

Tú debías estar en cada flor, en cada árbol, en cada planta en cada nube y sin embargo estas en la zona del dolor, de ese dolor que no es el del diario vivir, sino el inesperado, el que agarrándote por atrás tira queriéndote llevar.

Yo te sentía en ese dolor y se me hizo presente tu ausencia.

Quiero toda la fuerza para tirar de ti contra ese agarre rastrero que quiere llevarte, quiero toda la fuerza para sentir tu presencia en cada instante de mi vida, lejos o cerca pero sin dolor, que solo te pueda a tormentar lo que a todo humano llena de alegría y tristeza, la vida ....... pero hoy sentí tu ausencia.

SALUDOS

a amelie, Paco, Manolo, Juan Mari, Perico, Llavedelalma, etc

Confesiones en el diván de Félix-5

Hoy tenia pensado un tema, esta mañana cuando paseaba por la calle pero ahora que estoy delante del ordenador no recuerdo de que se trataba, espero que me vuelvan las ideas y pueda rellenar el capitulo de hoy, quiero aprovechar esta racha, esta capacidad de esfuerzo de estos días porque, como tantas otras veces, sé que pasará y me veré sumido en ese estado de incapacidad de la mas mínima posibilidad de concentración. Ahora dejo el ordenador y voy a ver alguna película, lo dejo encendido para cuando aparezca el recuerdo de ese tema del que quería escribir.

Han pasado las horas y mi mente esta perdida en el tiempo, reconozco que esta opción (momentánea quizás como tantas otras veces) de dar salida a mis pensamientos a través de la escritura ocupa espacio en este martilleo del reloj que me atormenta.

Ahora recuerdo como de niño, en el colegio, durante el recreo no paraba de correr, o jugando al fútbol o a juegos de esconderse o perseguirse. También alguien organizó unas carreras que se realizaban a la salida del colegio hasta llegar arriba de la calle. No sé como llevaba anotado los puntos que cada uno conseguía, pero tenía una libreta con los nombres de los participantes, las fechas y las posiciones de cada día en la carrera, luego sumaba y aparecía la clasificación. También alrededor de mi manzana de casas, echábamos carreras, intervenían alguno de mis hermanos y amigos y en la calle de al lado era nuestro campo de fútbol. Siempre he sido activo deportivamente, aunque solo fue a los 25 años aproximádamente cuando formé parte de un club. Antes lo había intentado en un club de fútbol pero no tuve suerte.

Esta mañana me he levantado como casi siempre con dolores en la espalda, me costaba girar el cuello hacia la derecha, en fin lo habitual. Después he sacado a pasear al perro y me he cansado, en media hora de paso tranquilo y sosegado.

Hay días en que esta situación desaparece, son los menos pero me siento capaz de realizar una caminata de dos horas o de hacer senderismo en la sierra. No llego a entender la razón de estas lagunas felices en mi estado físico.

Ahora mismo que estoy sentado escribiendo, aparte de tener la mente a punto de estallar por la concentración que debo tener para escribir, me duelen las plantas de los pies por lo que tendré que dejar de escribir y andar algo.

Por supuesto hace unos años dejé toda práctica deportiva, era incapaz de bajar al súper a comprar porque estaba cansado, suelo tener una base de cansancio bastante continua, alguien me hablo de “Fatiga crónica”.

Siento que me estoy perdiendo que las palabras que aparecen en la pantalla empiezan a costarme sudores que me agoto y que me alejo de la realidad si continuo. Quizás con esto termine mi esfuerzo de hoy.....................